Prueba Bíblica de la Obra Sacrificadora de Cristo

La cosa más impresionante en las explicaciones bíblicas acerca de la obra sacerdotal de Cristo es que Cristo aparece en ellas, a la vez, como sacerdote y sacrificio. Esto está en armonía perfecta con la realidad según la vemos en Cristo. En el Antiguo Testamento los dos, necesariamente, estaban separados, y hasta este punto estos tipos fueron imperfectos. La obra sacerdotal de Cristo está explicada con más claridad en la Epístola a los Hebreos, en donde el Mediador se describe como nuestro único, verdadero, eterno y perfecto Sumo Sacerdote, designado por Dios, que toma nuestro lugar diariamente, y por el sacrificio de sí mismo obtiene una verdadera y perfecta redención, Heb. 5: 1-10; 7: 1-28; 9: 11-15, 24-28; 10: 11-14, 19-22; 12 : 24, y particularmente los siguientes versos 5: 5; 7: 26; 9: 14. Esta epístola es la única en la que Cristo recibe el nombre de sacerdote, pero su obra sacerdotal también está claramente explicada en las Epístolas de Pablo, Rom. 3: 24, 25; 5: 6-8; I Cor. 5: 7; 15: 3; Ef. 5: 2. La misma explicación se encuentra en los escritos de Juan, Juan 1: 29; 3: 14, 15; I Juan 2: 2; 4: 10. El símbolo de la serpiente de bronce es significativo. Como la serpiente de bronce no era en sí ponzoñosa, pero no obstante, representaba el cuerpo del pecado, así Cristo, el único inmaculado, fue hecho pecado por nosotros. Como la serpiente fue levantada para significar el desplazamiento de la plaga, así el levantamiento de Cristo en la cruz efectuó el desplazamiento del pecado. Y así como una mirada creyente, puesta en la serpiente, traía la salud, así la fe en Cristo restaura para la salvación del alma. La explicación de Pedro en I Ped. 2: 24; 3: 18,   y la  de   Cristo   mismo,   Marc. 10: 45, corresponden con lo precedente. El Señor claramente nos dice que sus penas fueron vicarias.